27.7.05

El retorno de las Luces

Sólo un retorno renovado del espíritu de la ilustración, de las luces como sustento filosófico y racional de una moral atea, contraria al espeso magma de condicionamientos psíquicos derivados de la moralina judeocristiana y delictiva de occidente, puede ocasionar el desarrollo de actitudes que vayan configurando las condiciones para una transformación sociológica global. El ateísmo es en realidad anterior al "embrujamiento" de la inteligencia, es una disposición clara y directa con respecto a los datos proporcionados empíricamente por la realidad, lo cual destruye cualquier veleidad de interpretar a la religión como el resultado de una estructura genética del ser humano.

Durante siglos el ateo ha sido considerado producto de su rechazo, un contrario dialéctico a algo preexistente, consolidado y estabilizado. Ya es hora de desmontar ese prejuicio, de afirmar que el ateísmo no corresponde a una actitud de rechazo, sino a una positividad anterior a la mutación ética, filosófica y existencial introducida por la peste religiosa. El ateísmo es primero en el orden temporal.

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